Familias que aprenden y disfrutan en la Naturaleza

PequeARBA es una sección de ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono) cuyo objetivo es divulgar la importancia de los bosques a través de actividades educativas en familia. Fundamentalmente realizamos salidas desde Madrid a los diferentes paisajes forestales donde grandes y pequeños aprenden a reconocer las diferentes especies de árboles, sus adaptaciones al medio, los usos tradicionales y la importancia de conservarlos, disfrutando de una experiencia compartida en plena Naturaleza. En principio, las excursiones son mensuales y la asistencia es gratuita.

Puedes colaborar preparando tú mismo una ruta, participando en otras actividades de ARBA o haciéndote socio.

Más información en www.arba-s.org o contactando con nosotros en pequearba@gmail.com

viernes, 20 de septiembre de 2013

Serranía de Cuenca, 1 y 2 de Junio de 2013





La primavera animaba a salir al campo y qué mejor que visitar uno de los parajes boscosos más impresionantes de la península Ibérica: la Serranía de Cuenca. Sus extensos pinares, en un agreste territorio dominado por roquedos y cortados sobre roca caliza, le han valido su declaración como Parque Natural en 2007.


Nuestro punto de encuentro y alojamiento fue el camping de Las Majadas,  pequeña localidad conquense muy bien situada en pleno parque natural. Participamos un total de 32 personas, mitad adultos y mitad peques. El tiempo fue radiante con temperaturas agradables y buena compañía.


La mañana del sábado la dedicamos a conocer Los Callejones, una pequeña ciudad encantada donde las formas creadas por la erosión y el modelado kárstico nos impresionaron a todos. Aquí reconocimos al pino negral, verdadero protagonista de los bosques de la serranía, junto a enebros, agracejos, guillomos y majuelos. Comprendimos porqué los tomillos y las lavandas huelen tan bien, son pequeñas las hojas de árboles y arbustos y el sustrato tan seco.



Tras comer en un prado de cuento, nos dirigimos a Los Miradores, un balcón que se asoma a la inmensidad de la serranía desde el mismo borde del cortado calizo. Aquí pudimos interpretar el paisaje, definiendo los diferentes elementos que lo integran: sus bosques, los roquedos, los cantiles, las formas del relieve, y cómo todo encaja. Los niños parecían más pequeños y los mayores teníamos los espíritus más elevados.



Por la tarde realizamos la visita guiada prevista al parque del Hosquillo, una antigua reserva cinegética y ahora con vocación divulgadora. Tras conocer el centro de interpretación y el museo con la ayuda de la monitora Sara y acariciar a la mansa cierva “Antonia”, continuamos por el parque descubriendo una pareja de lobos ibéricos. Nos emocionamos al poder contemplar estos animales llenos de fiereza y protagonistas de tantas leyendas.

Pero lo que más ansiábamos era ver los osos pardos, una especie que en nuestra península tan sólo vive de manera silvestre en las montañas de Asturias, Palencia y Pirineos. La suerte nos acompañó y cuando llegamos a la cabecera del río Escabas, donde se encuentran en semilibertad, allí estaban varios ejemplares adultos y algunas crías, que nos hicieron vibrar a todos.



 Nos sentíamos afortunados de tener tan cerca al mamífero más poderoso de nuestras tierras a la vez que la contemplación de los oseznos nos llenaba de ternura. Además, fuimos testigos de cómo una gran hembra, a mitad de un esbelto pino, reclamaba la atención de sus ositos que habían trepado hasta la copa. Salimos del Hosquillo con una  gran emoción por todo lo vivido esa tarde.


Tras dormir en las cabañas con literas del camping, amaneció una fresca mañana que nos preparaba para la siguiente visita. La carretera de montaña atravesaba valles y praderas entre pinares, todo verde, todo primavera, todo bosque. Esta vez nos dirigimos a la Vega del Codorno para conocer el famoso nacimiento del Río Cuervo. La exuberante vegetación que acompaña sus aguas y un entorno con cascadas, pozas y regueros, crean un paraje lleno de magia y de gran belleza. Hicimos una ruta circular llegando hasta el mismo manantial donde bebimos de sus frescas aguas.


Aquí comprendimos cómo interactúan el agua, las rocas carbonatadas y la atmósfera como elementos formadores y moldeadores de paisajes. Los niños se identificaron con majuelos, bojes, escaramujos, enebros, sauces…. como guardianes de una biodiversidad que hay que proteger.

Contemplamos mientras comíamos un hermoso valle serrano con bosques de pino silvestre y meditamos sobre la importancia de proteger nuestros montes, nuestras sierras y nuestra tierra. Defendamos los bosques comunales sabiamente conservados desde la antigüedad para que nuestros hijos los disfruten como nosotros.




La última parada de nuestra ruta fue la laguna de Uña, enigmática y hermosa, rodeada de farallones calizos. Observamos algunos ánades reales, fochas y una garza real. Los carriceros cantaban mientras nos asomábamos por las pasarelas.

 


Un café en la terraza de un bar de Uña disfrutando de una luminosa tarde, preludiaba el regreso, después de haber vivido experiencias maravillosas y donde los niños se llevaban muchas historias para contar a sus compañeros y amigos.

Fernando Ávila.